Otro cuento de Jorge Bucay para pensar….

Sobre la subjetividad del amor, o mas bien del deseo….(Vemos la realidad, o lo que deseamos?)

LA MIRADA DEL AMOR

 

El rey estaba enamorado de Sabrina: una mujer de baja condición a la que el rey había hecho su última esposa.

Una tarde, mientras el rey estaba de cacería, llegó un mensajero para avisar que la madre de Sabina estaba enferma. Pese a que existía la prohibición de usar el carruaje personal del rey (falta que era pagada con la cabeza), Sabrina subió al carruaje y corrió junto a su madre.

A su regreso, el rey fue informado de la situación.

-¿No es maravillosa?-dijo-Esto es verdaderamente amor filial. No le importó su vida para cuidar a su madre!! Es maravillosa!

Cierto día, mientras Sabrina estaba sentada en el jardín del palacio comiendo fruta, llegó el rey. La princesa lo saludó y luego le dio un mordisco al último durazno que quedaba en la canasta.

-¡Parecen ricos!-dijo el rey.

-Lo son- dijo la princesa y alargando la mano le cedió a su amado el último durazno.

-¡Cuánto me ama!-comentó después el rey-, Renunció a su propio placer, para darme el último durazno de la canasta.¿no es fantástica?

Pasaron algunos años y vaya a saber por qué, el amor y la pasión desaparecieron del corazón del rey.

Sentado con su amigo más confidente, le decía:

-Nunca se portó como una reina…¿acaso no desafió mi investidura usando mi carruaje? Es más, recuerdo que un día me dio a comer una fruta mordida.

 

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A los citados ahora tengo que añadir a Eduardo Galeano

No puedo evitar otra vez poneros otra cita, ahora de Eduardo Galeano .Parece que este blog se va a convertir en un espacio en donde no puedo evitar compartir con vosotros lo que me hace pensar, o sentir, o soñar, o temer….. Ojala se convierta tambien en lo mismo para vosotros, un lugar en donde no podais evitar compartir vuestros sentimientos, pensamientos, sueños, temores….

Ahi va la cita :

Hay un único lugar donde ayer y hoy se encuentran y se reconocen y se abrazan. Ese lugar es mañana.

Eduardo Galeano

Otro cuento de Jorge Bucay

QUIERO

 

Quiero que me oigas, sin juzgarme.

Quiero que opines, sin aconsejarme.

Quiero que confíes en mi, sin exigirme.

Quiero que me ayudes, sin intentar decidir por mi

Quiero que me cuides, sin anularme.

Quiero que me mires, sin proyectar tus cosas en mi.

Quiero que me abraces, sin asfixiarme.

Quiero que me animes, sin empujarme.

Quiero que me sostengas, sin hacerte cargo de mi.

Quiero que me protejas, sin mentiras.

Quiero que te acerques, sin invadirme.

Quiero que conozcas las cosas mías que más te disgusten,

que las aceptes y no pretendas cambiarlas.

Quiero que sepas, que hoy,

hoy podés contar conmigo.

Sin condiciones.

Venga, animo y a comentar!!!

Amor y añoranza

El añorar al amado ausente debe diferenciarse de añorar a un estado que una vez ha existido y no existe más. El deseo de unirse, de ser uno con el amado puede ser comprendido como el extrañar una tempranísima etapa simbiótica del desarrollo, aunque esa etapa fuera tan remota que no haya dejado recuerdos claramente definidos. Esa es una añoranza que nunca puede ser completamente satisfecha en el estado amoroso.

                                                                                                                                                                                                                      The Anatomy of Loving

                                                                                                                                                                                                                       Martin Bergmann 1987

Cuantas veces esperamos del amor aquello que es imposible que nos dé, y en esa espera nos perdemos y nos vaciamos. La búsqueda no está en el afuera, sino en el adentro, en el encuentro con nosotros mismos, y, por lo tanto, con nuestro deseo.

Reencontrarnos

Pasaron las vacaciones de semana santa….otra vez juntas. Os dejo un cuento de Jorge Bucay…como siempre dá que pensar. Espero vuestros comentarios.

 

LA TRISTEZA Y LA FURIA

 

En un reino encantado donde los hombres nunca pueden llegar, o quizás donde los hombres transitan eternamente sin darse cuenta…

En un reino mágico, donde las cosas no tangibles, se vuelven concretas.

Había una vez… un estanque maravilloso.

Era una laguna de agua cristalina y pura donde nadaban peces de todos los colores existentes y donde todas las tonalidades del verde se reflejaban permanentemente…

Hasta ese estanque mágico y transparente se acercaron a bañarse haciéndose mutua compañía, la tristeza y la furia.

Las dos se quitaron sus vestimentas y desnudas las dos entraron al estanque.

La furia, apurada (como siempre esta la furia), urgida -sin saber por qué- se baño rápidamente y más rápidamente aún, salió del agua…

Pero la furia es ciega, o por lo menos no distingue claramente la realidad, así que, desnuda y apurada, se puso, al salir, la primera ropa que encontró…

Y sucedió que esa ropa no era la suya, sino la de la tristeza…

Y así vestida de tristeza, la furia se fue.

Muy calma, y muy serena, dispuesta como siempre a quedarse en el lugar donde está, la tristeza terminó su baño y sin ningún apuro (o mejor dicho, sin conciencia del paso del tiempo), con pereza y lentamente, salió del estanque.

En la orilla se encontró con que su ropa ya no estaba.

Como todos sabemos, si hay algo que a la tristeza no le gusta es quedar al desnudo, así que se puso la única ropa que había junto al estanque, la ropa de la furia.

Cuentan que desde entonces, muchas veces uno se encuentra con la furia, ciega, cruel, terrible y enfadada, pero si nos damos el tiempo de mirar bien, encontramos que esta furia que vemos es sólo un disfraz, y que detrás del disfraz de la furia, en realidad… está escondida la tristeza.