Mujer y deseo en la menopausia

En la menopausia parecería que la mujer tiene que renunciar a los juegos del amor y del deseo, puesto que ya no puede ser mas el objeto de deseo masculino, ni siquiera objeto de deseo para ella misma, por el rechazo que le supone su cuerpo que envejece.

En la sociedad, y en la clínica, se observan las contradicciones entre las cuales se divide una mujer: profesional, social y políticamente. Puede ser un sujeto que se debate y sale adelante tan bien como los hombres, si no mejor, en los aspectos profesionales y políticos pero, a pesar de ello, en la relación amorosa y deseante de la pareja no siempre pasa igual. Hoy del encuentro con un compañero no es tan fácil para la mujer en la etapa de la menopausia, pero también es cierto que la renuncia de muchas mujeres a los juegos del deseo con una pareja masculina actúa como una protección contra inevitables decepciones. Pero esta renuncia se da también en mujeres con pareja. ¿cómo explicarlo?

En principio, por rechazo al propio cuerpo y por la idea de que sexualmente ya no se es atractiva. Funciona también como alternativa a la esclavitud para tener un cuerpo bello que siga despertando la mirada de deseo en el hombre.

La mujer tiene tres posibles salidas:

1. mujer bruja: la mujer que su carácter sufre un cambio particular. Se vuelve enojosa, dictatorial, despechada y envidiosa. Representará la alegoria de la menopausica que ha perdido sus encantos y su capacidad de amor, y como consecuencia de ello se convierte en hostil, rabiosa y envidiosa (las madrastras de los cuentos).

Son modelos de mujeres egoístas, centradas en si mismas, con falta de deseo ante los hombres y que solo desean despertar deseo en el otro.

La maldad tendría que ver con su necesidad de mantenerse siempre bellas, para asi no sentir que son invisibles. Para algunas mujeres el hecho de ser la mas bella constituye el único medio de sentirse reconocida por del figura del otro (el espejo), cuya mirada y suya voz no logra suavizar ningún amante, ya que el hombre queda reducido a espejo que la devuelva constantemente la imagen de ser la mas bella, la elegida y valiosa, pero al que tiene que estar constantemente preguntando que no hay otra mejor.

2.- mujer con corazón de hombre: mujeres que se poyan en si mismas. La mujer que siente amor y admiración por ella misma es capaz de prever el futuro desastre de su belleza. Orientándose hacia actividades valoradas, se convierten en activas y no renuncian a su deseo y sexualidad, pero no dependen de la mirada masculina para darse valor y sostenerse.

3.-mujeres cuasi-hombres: mujeres que funcionan como si fuesen hombres, renunciando a su identidad femenina.

La vejez representa sobre todo el tiempo de pasaje en el que la imagen de si se modifica. No se trata solo del paso de la vida a la muerte, si no de una posición subjetiva a otra. La herida inflingida a la imagen de si afecta también a la relación con el otro, en especial con la pareja. En esta época es frecuente las relaciones de infidelidad , relaciones en donde muchas mujeres intentan calmar su inquietud, buscando la mirada que las devuelva la imagen de una mujer deseada, es decir, valorada. Por otro lado, es también una época en donde otras mujeres están atrapadas por el temor a ser abandonas, a dejar de ser deseadas

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