HOMBRE Y MASCULINIDAD.

la subjetividad masculina se constituye en el marco de la experiencia única de cada individuo, sus materiales provienen de los contextos culturales y sociales en que se desenvuelve

Definiremos a las representaciones relativas a la masculinidad como parte de un universo simbólico y subjetivo complejo que comprende tanto sentimientos, pensamientos,, como fantasías, imaginarios y deseos que se comparten y validan con otros (lo intersubjetivo). Estas representaciones, orientan las prácticas masculinas y le dan sentido a las mismas

A lo largo del ciclo de vida de los hombres, los elementos de la masculinidad hegemónica van aportando las bases para el desarrollo de una identidad masculina y van construyendo la esencia de su identidad. Sin embargo, cada hombre tiene su propia percepción y vivencia particular de lo que significa “ser hombre”. Cada uno vive ese “deber ser hombre”de manera distinta de acuerdo a sus otras condiciones de vida determinada por sus experiencias tempranas, la clase, raza, etnia, edad, preferencia sexual, época histórica, etc

Aunque hay muchas formas de ser hombre, algunas son psicológica, social y culturalmente más valoradas que otras y los hombres se sienten presionados a consolidarse en función de esas exigencias propias de lo que se considera una masculinidad hegemónica. Ningún hombre personifica este tipo de masculinidad de manera absoluta. La masculinidad hegemónica se convierte en un ideal que los afecta, que se trata de imitar, pero que termina siendo inalcanzable (Montoya, 1998).

Ser hombre implica un trabajo, un esfuerzo que no parece exigirse a la mujer. Es  mucho más raro oír “Sé una mujer” a modo de invitación al orden, mientras que esta exhortación al niño, al adolescente e incluso al hombre adulto, es una fórmula corriente en la mayoría de sociedades. Los hombres suelen estar, aparentemente, tan poco seguros de su identidad sexual que se exigen permanentemente pruebas de su virilidad. Al ser masculino se le desafía con un “demuestra que eres un hombre”. Y esta demostración exige pruebas de las que la mujer está, por lo general, exenta (Badinter, 1993)

la identidad de género nuclear y el significado de la masculinidad son definidos más negativamente en términos de lo que no se debe ser,recibe mensajes explícitos e implícitos sobre la forma en que deben pensar, sentir y actuar como “hombres” (por ejemplo, es clásico escuchar ese famoso mandato que se le da a los niños cuando estos expresan sus sentimientos con el llanto –“los hombres no lloran”,),afectan la forma cómo el niño se relaciona consigo mismo y con los demás. A partir de sus palabras y sus gestos, de sus acciones y, sobre todo, de sus omisiones, el niño asimila la complementación de lo femenino y lo masculino en un sistema de afirmaciones y negaciones que irán “masculinizando” su subjetividad.,El niño a lo largo de su desarrollo y, en especial, en las relaciones con sus pares, para hacer valer su identidad masculina deberá convencerse y convencer a los demás de tres cosas: que no es una mujer, que no es un bebé y que no es homosexual. Estos son los primeros mandatos que se adquieren de la masculinidad hegemónica. De ahí la desesperación de los que no consiguen esta triple negación.

Branon & David (1976), citados por Bonino (2000), enunciaron cinco imperativos psicológicos que definen la masculinidad occidental que aun hoy lo siguen reflejando de una forma valida, Su grado de exigencia se debe de entender desde la lógica del todo o nada masculina, para la cual el no cumplimiento del ideal que propone una creencia arrastra inevitablemente a su extremo opuesto,el negativo del ideal propuesto por dicha creencia, sin matizaciones  :

• NO TENER NADA DE MUJER .ser varón supone no tener ninguna de las características que la cultura atribuye a las mujeres.características no valoradas: ser para otros, pasividad, vulnerabilidad, emocionalidad, cuidado hacia los otros, debilidad. Lo deseado/temido aquí es el opuesto macho/maricon, con su derivado hetero/homosexual

• SER IMPORTANTE. . Ser varón se sostiene en el poder y la potencia y se mide por el éxito, la superioridad sobre las demás personas, la competitividad, el status, la capacidad de ser proveedor, la propiedad de la razón y la admiración producida a los demás. Un varón debe estar a la altura, debe ser fuerte y saber lo que quiere…. son imperativos derivados de esta mandato. Se juega aquí en lo deseado/temido las oposiciones potente/impotente, exitoso/fracasado, dominante/dominado  admirado/despreciado.

• Ser un hombre duro: La capacidad de sentirse calmado e impasible, ser autoconfiado, resistente y autosuficiente ocultando(se) sus emociones:los hombres no lloran, no necesitan de nadie, resistir hasta el final son los mandatos que se dictan. Los opuestos deseados/temidos serian fuerte/debil, duro/blando.

• La agresividad y la audacia: Expresados a través de la fuerza, el coraje, el enfrentarse a riesgos sin temor, la habilidad para protegerse, el hacer lo que le venga en gana y el utilizar la violencia como modo de resolver conflictos. Los opuestos deseados/temidos aquí son valiente/cobarde y fuerte(agresivo)/debil,

• Respetar la jerarquía y la norma: El no cuestionamiento de sí, de las normas y de los ideales grupales, la obediencia a la autoridad o a una causa.

-Desde este normativa tener una representación de si como varón es el resultado de la construcción de una subjetividad con una fuerte separación entre yo y los otros, con un yo muy centrado en si mismo y en los logros, con exigencias de perfección elevadas y grandiosas, con ideales centrados en el dominio y el control de si mismo y de otros, con la valoración por tanto del control y la agresividad, con fuertes niveles de exigencia y critica severa, con predominio del deseo de dominio, un deseo sexual legitimado y con centro de valoración masculina, con formas de reacción ante el conflicto de control de la acción y proyección, desarrollo de habilidades instrumentales, formas de relacionarse desde la desconfianza y con poca empatia, con dificultades en las relaciones de contacto fundamentalmente corporales (salvo sexuales) y una forma de relación con las mujeres en las que se las considera como objeto (de mirada, deseo o utilización). Esto interiorizado como mandato de ser y de debe ser, por su elevada exigencia se presente como incumplible pero a la vez su incumplimiento/transgresion provoca angustias muchas veces insoportables derivadas de la autocrítica dura de desvalorización y de los vacíos tremendos de alternativas identificatorias alternativas Ej. Que hombre es inmune a la inquietud que provoca la pregunta ¿tu eres hombre o que…?

5 pensamientos en “HOMBRE Y MASCULINIDAD.

  1. Qué dificil (y exigente) parece que es ser hombre. Me ha gustado el artículo para poder reflexionar sobre ello.No se habla mucho sobre ésto….

  2. Con un modelo tan sobreexigente el hombre ante la mujer se paraliza por miedo a no cumplir el pedido, la mujer se decepciona poque no es lo que pensaba.

    • no, no es así..la SOCIEDAD espera que el hombre sea así, son conceptos IMPUESTOS inconsciente-psicologicamente en el hombre, y este es el único responsable de manejarse,
      Al parecer, usted no comprendió el articulo en lo más mínimo, no se trata de que YO COMO MUJER espere todas esas cosas de un hombre, si no de que el hombre en si, por lo que le han inculcado, siente que debe ser así para ser considerado un hombre y que si no lo cumple, no lo es, lo cual es COMPLETAMENTE ERRÓNEO..
      Muchos siguen este forma de pensar, pero MUCHOS otros están luchando por destruir este “estereotipo” masculino, para que las mujeres y los hombres estén en una equidad, sin que ellos tengan que cumplir con roles que no deberían existir y sin que tengan que reprimirse.

      • Te hago una pregunta Beatriz, y si al hombre es la sociedad el qué le impone esos conceptos, a nosotras quien nos hace tan complejas? yo creo, dentro de mi desconocimiento del tema, que esto es producto de la genética, en un caso y en otro, las mujeres siempre estamos buscando y desando que el hombre satisfaga nuestros deseos, sin tener que pedírselos, que en cada momento ellos tienen que saber que deseamos y si no es así, nos frustramos Y NO SOY MACHISTA, y con todo esto quiero decir, qué estoy de acuerdo con Julián

  3. La sociedad impone dos roles no uno. El sujeto de la accion no es el hombre y la mujer lo sufre los mandatos van en las dos direcciones hacia el hombre y hacia la mujer. Esos modelos nos afectan a cada persona de una forma y cada persona tiene que cambiar desde dentro, luchar por no repetir los aspectos negativos de su modelo de genero. La lucha no es solamente contra el otro.

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