LA SOLEDAD Y EL OTRO

A veces al otro ( y sobre todo a la pareja) le hacemos una demanda infantil de ser cuidados, de que hagan desaparecer nuestra soledad. Es un intento de reencontrar el goce de una relación anterior (fundamentalmente materna) real o deseada en un vínculo actual, común sobre todo en las parejas. En las consultas se observa que con frecuencia existe un malentendido, se supone que el desamparo´y la sensación de soledad no va a existir en la relacion de pareja, situación ésta que genera decepción y conflictos a veces difíciles de superar, sitiendo asi que la relación ha fracasado, que “el otro” no nos quiere, y en la mayoria de los casos hacièndonos sentir mas solos todavía ante el supuesto abandono y descuido de nuestra pareja. Pero somos sólo nosotros los que podemos elaborar y resolver la vivencia de desamparo y soledad que nos envuelve.

Esta soledad de la que hablamos es una soledad estructural de todo ser humano, que no desaparece a pesar de los vínculos que tengamos. Esta soledad no está producida por la ausencia del otro, ya que éste  nunca llega a poseerse como deseamos, siempre queda una especie de vacio, de agujero, que nunca logrará ser calmado, ya que no se trata de algo que existió y se perdió, sino la pérdida de una completud ilusoria con el otro.

Esta soledad inevitable sostiene un malentendido; la búsqueda continua de lo que no se puede encontrar, la compañía permanente. Cuando la existencia se asume como algo que no puede ser controlado, la relación  con el otro se logra con mas tolerancia y con mas conciencia de nuestros limites, y, por el contrario, la dependencia aparece cuando esta realidad quiere desconocerse y se pretende que “otro” sea quien haga desaparecer nuestra  angustia.

Siguiendo a Winnicott, la capacidad para estar a solas es fruto de la experiencia vivida en la infancia de estar solo en presencia de la madre. Asi la posibilidad de estar solo se basa en una paradoja: se puede estar a solas  cuando otra persona se halla presente, y, por otro lado, se puede sentir acompañado aunque no se esté al lado de ninguna persona. Es una sensación instalada en una relación en la que cada persona es importante para la otra.

La soledad no la podemos eludir, no es sustituible por otra cosa. Pensada asi, se convierte en una capacidad, la de soportar lo faltante, la de saberlo no reemplazable, la de aceptarlo como inevitable.  Este saber sobre la soledad no la exorciza, solo la concibe como existente, porque “en el fondo y en las cosas mas profundas e importantes estamos solo” Este es un aspecto que nos angustia y que por eso pasa a que queramos ser calmados en la relación con el “otro”. Ilusoriamente, ponemos la salvación en encontrarnos con otro sujeto que nos va a hacer desaparecer  esta angustia .

En las parejas, un estado que tiende a borrar esta conciencia de lo inevitable de la soledad es el enamoramiento. Cada vez que nos enamoramos reaparece la ilusión de que el otro viene a colmarnos de un placer eterno y absoluto, a darnos las certezas que necesitamos, a curar nuestras heridas para siempre, a comprender nuestras necesidades definitivamente. Pero al final aparece lo irremediable, la separación entre los dos, el reconocimiento de la distancia, el contacto con esta soledad estructural de la que estamos hablando.Sólo el dia que podamos aceptar, aunque sea por momentos, lo inevitable de esta soledad, y la de todos, se transformará en algo circunstancialmente soportable.

Aceptar, elaborar, incluir la soledad como algo que no puede dejarse de lado, ayudará a soportar la aparición de ese “hueco” ese “vacio”.

2 pensamientos en “LA SOLEDAD Y EL OTRO

  1. Que interesante!

    A veces cuesta cargo hacerse cargo del existencia de ese agujero. Cuando el vacío es tan enorme que parece que te engulle irremediablemente, sin que nada se pueda hacer y te deja en un estado de estar absolutamente sola, sin nadie a quien acudir, quizá ni a ti misma, es complicado asumir la normalidad de esa sensación, cuesta mucho aceptar que esa soledad forma parte de la propia existencia.

  2. Muy interesante este pensamiento porque ¿quien no se ha sentido abatido por sentirse solo , en alguna ocasión? Creo que en nuestra cultura este sentimiento , la palabra incluso, se identifica con personas antisociales o raras, cuantas veces decimos de una forma algo despectiva aquello de, tal o cual persona es muy solitaria , esto creo que ayuda poco a asumir la soledad como algo natural. Tenemos que estar solos para reflexionar sobre nosotros mismos, para mirarnos en nuestro propio espejo, aunque a veces no nos guste lo que vemos y es por esto que buscamos quien nos acompañe y quien nos “salve” de mirarnos,responsabilizando al otro de nuestro bienestar,no podemos olvidar que somos animales sociales . Aprender a estar solo , por el contrario, yo pienso que nos da la oportunidad de ofrecer al otro lo mas auténtico de nosotros mismos Empecemos por desmitificar la soledad

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