Relacion de pareja. Mitos

Se habla de vínculo de pareja conyugal cuando se trata de un vínculo estable, con acuerdos y pactos inconscientes y caracterizados por estos cuatro parámetros:

§        Cotidianidad

§        Proyecto vital compartido

§        Relaciones sexuales

     §        Tendencia monogámica, asociada a la idea de posesión exclusiva del cuerpo del otro.

En la constitución del vínculo de pareja, cada miembro pasa por tres momentos:

 §        Enamoramiento

§        Desenamoramiento

§        Amor

 Así, el vínculo de pareja consiste en un proceso caracterizado por un complejo estado emocional marcado por la atracción sexual por el otro, pasando de un principio en donde está instalada la idealización y sobre valoración de la otra persona, maximizando las ventajas y minimizando   las dificultades, hasta llegar a un momento de estabilidad y tranquilidad de la relación, superando la desilusión provocada por la desidealización de esa persona, aceptando la renuncia de estar con el “otro perfecto”.

 Amar y sostener una relación de pareja requiere de un trabajo psíquico y se construye día a día. Al ser “el deseo” por definición siempre insatisfecho, provoca una insatisfacción en el vínculo conyugal que es necesario soportar. Supone la aceptación de que la pareja no nos completa, no nos lo da todo.

 La pareja debe pasar en su relación por diferentes crisis. Esto tiene que ver con los cambios naturales producidos por el nacimiento de los hijos, adolescencia, casamientos, envejecimiento….La resolución de estas crisis es necesaria para el crecimiento de la relación. Pero el modelo cultural vigente tiende a la evitación del dolor psíquico y a la negación de las crisis, como una forma de congelar el tiempo y el espacio, negando así  los cambios y las modificaciones inherentes al crecimiento y a la vida.

 Una pareja entra en crisis cuando ve amenazado el equilibrio de los pactos y acuerdos inconscientes. En las consultas de los profesionales se manifiesta como un aumento en los malos entendidos, en los reproches, problemas en las relaciones sexuales, vivencias de infelicidad, dolor psíquico, vacio, sensación de soledad y sentimientos de pérdida. Estas crisis, como anunciábamos antes, son inherentes al proceso vital y su resolución trae modificaciones necesarias en el vínculo de pareja. Pero el trabajo de construcción y desarrollo de una pareja no es fácil, ya que confluyen en ella tanto las expectativas y creencias personales como las culturales.

 En toda pareja está en juego, en mayor o menos medida, las siguientes polaridades:

 §        Obligación de pertenecer/opción de elegir

§        Fusión/separación

§        Recibir/dar

§        Endogamia/exogamia

§        Placer/sufrimiento

§        Capacidad de estar solo en presencia del otro/sentirse acompañado en la soledad.

 Esto va a llevara un continuo proceso de elaboración y trabajo psíquico, fundamentalmente en las situaciones de crisis, y a una confrontación con los ideales culturales de lo que se supone forma parte de la pareja:

 

§        Ideal de la perdurabilidad eterna del tiempo del enamoramiento

 Este ideal parte del supuesto de que el sentimiento de enamoramiento es eterno en relación al otro de la pareja, como si esto fuera algo regulable a voluntad. Puede llegar a crear situaciones en las cuales se necesita vivir de forma permanente el estado de completud del “tempo del enamoramiento” produciéndose un “enamoramiento del propio enamoramiento”. Situación que dificulta el desarrollo del vínculo sano del amor.

 

§        Ideal de la duración eterna del matrimonio

 Aunque este ideal está cambiando actualmente ante la evidencia clara de la ruptura definitiva de tantas parejas, sigue estando bastante presente. Implica, por un lado, la idealización de la pareja matrimonial como independiente de las circunstancias personales de cada miembro de la misma. Por otro lado, supone la idea de que el ser humano es inmodificable y que sus elecciones son de una vez y para siempre. Y, por último, parte de la idea del ser humano como no cambiante, estable y siempre fiable.

 

 §        Ideal de la fidelidad eterna, y ausencia del deseo hacia otro diferente a la pareja.

 Establece desear siempre a un único y privilegiado objeto, pero una condición de la estructura del deseo es que es errático y siempre insatisfecho. Paradoja que puede llevar a situaciones conflictivas, ya que no diferencia entre desear y elegir. Resalta la norma de no desear a otro distinto a la pareja (compromiso difícil de cumplir pues como ya hemos dicho es difícil por la propia condición del deseo), en vez de resaltar la capacidad de decidir no estar sexualmente con alguien distinto a la pareja, compromiso, éste sí, posible de cumplir.

 

 §        En la pareja conyugal tiene que coexistir siempre el amor, el deseo, la procreación y la realización personal.

 Se espera que en el marco estable de la pareja se consigan todas estas aspiraciones. Si se cumple este ideal, se puede llegar a la consecución equilibrada de estos aspectos, resultando así un vínculo cada vez más complejo y satisfactorio. Pero si no se cumple todo,(situación bastante frecuente por la dificultad) el vínculo hace síntomas, con reproches interminables, dificultades sexuales, dificultades con la paternidad…

 

Concluyendo, es importante en cada relación de pareja abordar las crisis como momentos  vitales necesarios para poder trabajar los conflictos y las polaridades que confluyen en toda relación conyugal, construyendo de esta forma una relación cada vez más sólida y estable que posibilite el desarrollo de cada miembro de la misma.

 

 

 

 

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