Presentación plataforma de mujeres creadoras

 

Durante todo este tiempo, hemos ido creciendo y transformándonos, y el resultado ha sido en el 2016 la creación de una plataforma de mujeres creadoras, en donde el deseo , la creacion y el compartir son nuestras guias.

Que deseamos?…Por qué renunciar a ello? Estas dos preguntas son las que marcaron el inicio de un camino personal de un grupo de mujeres creativas, libres , responsables y deseantes que nos ha traído momentos de duda, cansancio y mucha satisfacción y que nos ha llevado a un espacio y un tiempo en donde” somos, deseamos y podemos”.

Es “en este hacer” como se va construyendo este proyecto , proyecto que pretende crear un espacio donde se unan ¨deseos ´´ y formar asi un sostén afectivo y de fuerzas, que nos empuje y nos permita poder conseguir nuestro “estar deseante”. Es desde este soporte multiplicador de fuerzas y creación donde se va a ir constituyendo el proyecto vital de cada una de las compañeras que lo conformamos. Proyectos que comparten el principio básico de la necesidad de apostar por el deseo y el convencimiento de que se puede conseguir, compartiendo y uniendo fuerzas.

Sobre mujeres

Hoy buscando y revisando me he encontrado con una pagina  de reflexiones sobre mujer y con articulos de escritoras muy interesantes que creo que es muy enriquecedor mirar.

Os paso el enlace.

Decir basta. Por Clara Coria

 

 

Mujeres apasionantes….

 

Camille Claudel, la escultora de la tumba sin nombre

Durante siglos, las mujeres artistas no han tenido fácil destacar en un mundo que, al igual que en el resto de los ámbitos, ha estado dominado siempre por hombres.

[Relacionado: Sofonisba Anguissola, la única pintora del Prado]

Sin importar su talento, muchas de estas mujeres dotadas para la pintura, la escultura u otras artes fueron relegadas a un segundo plano, a menudo eclipsadas por sus contemporáneos varones, hasta que la crítica y la historiografía moderna las fue rescatando, poco a poco, del olvido.

En algunos casos la obra de estas mujeres sí fue reconocida en su momento, aunque no ocurrió lo mismo con su forma de vida bohemia, libre e independiente, demasiado adelantada para su tiempo.

Eso es precisamente lo que le sucedió a la francesa Camille Claudel (1864-1943), una genial escultora que consiguió el éxito de la crítica, pero cuya vida personal estuvo marcada por la desesperación, la enfermedad y el desamor, así como por el rechazo de su familia y el fracaso de su relación con los hombres.

.., Asi empieza este articulo sobre Camille Claudel, escultora genial, que me apasiona….

Os pongo el enlace para que lo leais entero

https://es.noticias.yahoo.com/blogs/arte-secreto/camille-claudel-la-escultora-la-tumba-sin-nombre-124458276.html

La pequeña muerte

Releyendo a Eduardo Galeano me he encontrado con  “la pequeña muerte” y me apetecia compartirlo con vosotros. ¿Que os parece?

 

Eduardo Galeano

La pequeña muerte

No nos da risa el amor cuando llega a lo más hondo de su viaje, a lo más alto de su vuelo: en lo más hondo, en lo más alto, nos arranca gemidos y quejidos, voces del dolor, aunque sea jubiloso dolor, lo que pensándolo bien nada tiene de raro, porque nacer es una alegría que duele. Pequeña Muerte, llaman en Francia a la culminación del abrazo, que rompiéndonos nos junta y perdiéndonos nos encuentra y acabándonos nos empieza. Pequeña Muerte, la llaman; pero grande, muy grande ha de ser, si matándonos nos nace.

Mujeres Especiales

Cuando las cabezas de las mujeres se juntan  ,,,,,,,  alrededor  “del fuego”

Alguien me dijo que no es casual…que desde siempre las elegimos. 

Que las encontramos en el camino de la vida, nos reconocemos y sabemos que en algún lugar de la historia de los mundos fuimos del mismo clan.
Pasan las décadas y al volver a recorrer los ríos esos cauces, tengo muy presentes las cualidades que las trajeron a mi tierra personal.
Valientes, reidoras y con labia. Capaces de pasar horas enteras escuchando, muriéndose de risa, consolando.
Arquitectas de sueños, hacedoras de planes ingenieras de la cocina, cantautoras de canciones de cuna.
Cuando las cabezas de las mujeres se juntan alrededor de “un fuego”,nacen fuerzas, crecen magias, arden brasas, que gozan, festejan, curan, recomponen,
inventan, crean, unen, desunen, entierran, dan vida, rezongan, se conduelen.
Ese fuego puede ser la mesa de un bar, las idas para afuera en vacaciones, el patio de un colegio, el galpón donde jugábamos en la infancia, el living de una casa, el corredor de una facultad, un mate en el parque, la señal de alarma de que alguna nos necesita o ese tesoro incalculable que son las quedadas a dormir en la casa de las otras.
Las de adolescentes después de un baile, o para preparar un exámen, o,  para cerrar una noche de cine.
Las de “veníte el sábado” porque no hay nada mejor que hacer en el mundo que escuchar música, y hablar, hablar y hablar
hasta cansarse.
Las de adultas, a veces para asilar en nuestras almas a una con
desesperanza en los ojos, y entonces nos desdoblamos en abrazos, en mimos, en palabras, para recordarle que siempre hay un mañana. A veces para compartir, departir, construir, sin excusas, solo por las meras ganas.
El futuro en un tiempo no existía. Cualquiera mayor de 25 era de una vejez no imaginada…y sin embargo…detrás de cada una de nosotras, nuestros ojos.
Cambiamos. Crecimos. Nos dolimos. Parimos hijos. Enterramos muertos.
Amamos.
Fuimos y somos amadas. Dejamos y nos dejaron. Nos enojamos para toda la vida, para descubrir que toda la vida es mucho y no valía la pena. Cuidamos y en el mejor de los casos nos dejamos cuidar.
Nos casamos, nos juntamos, nos divorciamos. O no.
Creímos morirnos muchas veces, y encontramos en algún lugar la fuerza de
seguir. Bailamos con un hombre, pero la danza más lograda la hicimos para nuestros hijos al enseñarles a caminar.
Pasamos noches en blanco, noches en negro, noches en rojo, noches de luz y de sombras. Noches de miles de estrellas y noches desangeladas. Hicimos el amor, y, cuando correspondió, también la guerra. Nos entregamos. Nos protegimos.
Fuimos heridas e inevitablemente, herimos.
Entonces…los cuerpos dieron cuenta de esas lides, pero todas mantuvimos intacta la mirada. La que nos define, la que nos hace saber que ahí estamos, que seguimos estando y nunca dejamos de estar.
Porque juntas construimos nuestros propios cimientos, en tiempos donde nuestro edificio recién se empezaba a erigir.
Somos más sabias, más hermosas, más completas, más plenas, más dulces, más risueñas y por suerte, de alguna manera, más salvajes.
Y en aquel tiempo también lo éramos, sólo que no lo sabíamos. Hoy
somos todas espejos de las unas, y al vernos reflejadas en esta danza cotidiana, me emociono.
Porque cuando las cabezas de las mujeres se juntan alrededor “del fuego”  que deciden avivar con su presencia, hay fiesta, hay aquelarre, misterio, tormenta, centellas y armonía.
Como siempre.
Como nunca.
Como toda la vida.

 

En Homenaje a todas “”Mis Mujeres Amigas desde Siempre””
Florazul. Simone Seija Paseiro, escritora uruguaya.

TALLER MANDALAS

Hola a todas

Esta vez comparto el cartel de un taller de mandalas del espacio Pensarte, es un taller que aborda el trabajo de autoconocimiento utilizando los mandalas, pero a diferencia de los talleres que estan ahora ofertándose, éste  se aborda desde el psicoanálisi, desde mi punto de vista mucho mas interesante y personal

Espero que os animeis alguna..cartel mandalas

GENTE SIN RUMBO

Hola de nuevo

 

Releyendo cosas que me mandan, me volvi a encontrar con este articulo de Fernando Colina. “Gente sin rumbo”. De locos, dioses, deseos y costumbres, publicado en la revista “El Norte de Castilla”. Interesante para pensar.

Gente sin rumbo

 Sobre si uno nace o se hace se discute sin cesar. En cambio, sobre si uno se hace pasivamente, al son que van marcando los acontecimientos, o se hace conforme a su propio plan, es cuestión sobre la que se ha dejado de hablar. La idea de construirse según un diseño, de forjarse paso a paso la personalidad y de esculpir la propia estatua, que fueron modelos de conducta durante siglos, se ha difuminado un poco. Y cuando resurge lo hace con torpeza y arrastra un aroma y un soniquete religioso bastante molesto.

Hace tiempo que los ideales sobre el modo de diseñarse han ido languideciendo. El cuidado de uno mismo se ha volcado en el aspecto físico, tanto estético como de salubridad. Hablarle a alguien de que cuide su alma resulta bastante ridículo y, además, ya no existe un lenguaje común para entenderse sobre estos aspectos. Más bien no hay lenguaje. Si uno siente la necesidad, porque le duele el espíritu o se nota víctima de un desequilibrio, prefiere refugiarse en la religión, donde todo se lo dan hecho, o ponerse en manos de un psicólogo, que va a orientarle y a decidir por él.

En la escuela ya sólo se aprenden saberes pero no te enseñan a ser. Hoy en la calle uno aprende lo que quiere tener o a quien le gusta imitar, pero poco que suene a lo que se debería hacer. El concepto de planificarse conforme a un proyecto de dominio de sí, de rectificación de los errores, de presencia de espíritu y de belleza moral, es una tarea lenta que, en este ambiente de prisas, no tiene muchas posibilidades de prosperar.

La vida, es cierto, empuja a cada quien de acá para allá siguiendo el viento fatal de los genes y los azares de la realidad, pero conviene aprender las reglas de navegación y conocer los recursos de la propia nave para no perder el rumbo, para poder identificar los límites y prepararse de continuo a rectificar. Meditar no es recogerse para pensar en Dios, rezar y esperar lo mejor de la Gracia y la Providencia. ¡Qué les aproveche a quienes así lo crean! Meditar, más bien, es repetir una serie de preguntas y avanzar alguna respuesta apropiada sobre qué he hecho, bajo qué ideales, con qué repercusión social, qué secretas intenciones guardo, qué víctimas causé y de qué manera cuido el encanto personal.

Se ha dicho que el siglo pasado fue el siglo de la esquizofrenia. La mente del hombre moderno, que no aguantó más las tensiones crecientes entre el espíritu y la materia, entre la ciencia y la espiritualidad, se rompió en dos, por lo que oyó voces extrañas en su interior y fraguó delirios más veces de lo conveniente. Este siglo que nace anuncia males diferentes. Acaba de empezar y ya se ha profetizado por algunos que las enfermedades mentales va a variar. Los esquizofrénicos lo serán cada menos porque nosotros, que ya nos vamos acostumbrando a la escisión personal, lo seremos cada vez más pero sin llegar del todo a enfermar. Por el contrario, se nos advierte sobre la creciente patología de gentes sin rumbo, de personas que han enfermado porque no saben de dónde vienen ni a dónde van, que han perdido completamente la capacidad de meditar. Son sujetos impetuosos, que se sienten siempre víctimas inocentes y les cuesta entender la palabra responsabilidad, que carecen de recursos para disfrutar del goce de la lentitud y de la lujuria de la austeridad, que siempre eligen mal a los amigos y que no conciben proyectos ni  someten el deseo a una dosis dulce de voluntad. A estos males los han llamado “trastornos límites”, porque ni siquiera como diagnóstico se atreven a ocupar un lugar. Viven en las fronteras de todas las enfermedades y están llamados a ser los representantes genuinos del destierro del hombre actual.

 

 

 

Fernando Colina. “Gente sin rumbo”. De locos, dioses, deseos y costumbres